Chicas (pocas lectoras (unas cuantas)
Talvez tarde un buen en subir capitulos
no tengo computadora y nadie me la quiere prestar u_u
mi vida me aburre (?
eso era todo xD
Sayo :b
Bueno...
Hola, espero que les guste mi novela.
Esta inspirada en miles de canciones, sobre todo cancion de Vocaloid.
Los capitulos no seran largos, pero la historia es algo larga xD
esto era todo (?
Esta inspirada en miles de canciones, sobre todo cancion de Vocaloid.
Los capitulos no seran largos, pero la historia es algo larga xD
esto era todo (?
viernes, 22 de mayo de 2009
miércoles, 20 de mayo de 2009
Capitulo 1: Rosas Rojas
Mi madrina, cuyo nombre era Marinna Johnson, se hizo mi madre cuando mi madre me abandono en su hogar. Ella era tan inocente pero a la vez era agresiva; su sonrisa era tan hermosa que me hacia sentir muy bien y segura, todo lo contrario de mi verdadera madre. Cuando yo tenia 8 años decidió irse a Francia y dejarme con ella, me odiaba en pocas palabras.
Todo era perfecto cuando mi madrina y yo vivíamos solas, pero ella tubo que fijarse en un viejo conde de 68 años.
El hombre llevaba el nombre de Leonard, y era educado, amable, y divertido, vaya mascara que llevaba.
La boda de Marinna llego, y en la misma noche fue asesinada por su esposo.
La justicia pedía que yo me quedara con el asesino sin saber el monstruo que era.
=1=
Una mañana del 1890 desperté con rasguños en todos lados de mi piel; la frustración se comía mi cuerpo completamente.
Me levante de la cama, algo asustada por supuesto, y empecé a buscar una bata para ponerme he ir a la cocina por algo que me bajara un poco el susto. Abrí la puerta cuidadosamente para no despertar a Leonard, lamentablemente el ya estaba despierto.
—Elizabeth –Nombro mi nombre, sonriendo de una manera extraña.
—Buen día, Leonard –Le fui indiferente.
—¿Como amaneciste?
—Bien, bueno… eso creo.
—Princesa, tengo que ir a la cuidad vecina –Cambio de tema, algo nervioso.
—¿Princesa? –Pensé-. ¿A dónde ira?
—Eso no te incumbe, Elizabeth. Regresare en la noche…
—Esta bien, conde mío –Tenia que decirle así, quisiera o no.
—Muy bien, Elizabeth –Beso mi mano, salpicándola de baba.
El noto que a mi me dio asco su ”pequeño” beso, su expresión lo decía, se dio media vuelta y se fue.
=2=
El conde Leonard jamás regreso, bueno, sus sirvientes seguían conmigo.
Podía sentir tranquilidad en mi interior, con su ausencia mi casa era mucho mejor.
¡¡Eloísa!! Grite desde mi habitación, esperando a que la muchacha llegara. Quería ducharme, lo necesitaba.
—Lo siento por demorarme, señorita —Se disculpo-, es que estaba preparando el…
—No importa, Eloísa, todo esta bien –Le sonreí.
—Entonces ya le pongo la bañera –Me devolvió la sonrisa.
—No se que haría sin ustedes –Le comente, mientras ponía la ducha.
—Pero si nosotros solo somos sus sirvientes…
—No, son mi familia desde que tengo 12 años.
—Y ahora la señorita tiene 16 amaneceres, es todo una dama.
—Eso es lo que mas quisiera. Mis compañeras de clase dicen que soy una chiquilla estúpida.
—No lo es. Usted ya es muy madura, es muy hermosa y sus partes se han desarrollado.
—Gracias, Eloisa.
—No importa, señorita. Ahora me retiro para que pueda bañarse.
—Gracias…
Ella cerro la puerta y me quite la ropa sin pensarlo, meti mis pies lentamente y cerre los ojos ya dentro de la bañera. Yo como soy un poco tonta, no había cerrado la puerta del balcón, pero no me importo y segui con lo mio.
Pasaron los minutos, y empezaba a sentir que me miraban, volteaba para todos lados y no había nada, hasta que…
Continuara...
Todo era perfecto cuando mi madrina y yo vivíamos solas, pero ella tubo que fijarse en un viejo conde de 68 años.
El hombre llevaba el nombre de Leonard, y era educado, amable, y divertido, vaya mascara que llevaba.
La boda de Marinna llego, y en la misma noche fue asesinada por su esposo.
La justicia pedía que yo me quedara con el asesino sin saber el monstruo que era.
=1=
Una mañana del 1890 desperté con rasguños en todos lados de mi piel; la frustración se comía mi cuerpo completamente.
Me levante de la cama, algo asustada por supuesto, y empecé a buscar una bata para ponerme he ir a la cocina por algo que me bajara un poco el susto. Abrí la puerta cuidadosamente para no despertar a Leonard, lamentablemente el ya estaba despierto.
—Elizabeth –Nombro mi nombre, sonriendo de una manera extraña.
—Buen día, Leonard –Le fui indiferente.
—¿Como amaneciste?
—Bien, bueno… eso creo.
—Princesa, tengo que ir a la cuidad vecina –Cambio de tema, algo nervioso.
—¿Princesa? –Pensé-. ¿A dónde ira?
—Eso no te incumbe, Elizabeth. Regresare en la noche…
—Esta bien, conde mío –Tenia que decirle así, quisiera o no.
—Muy bien, Elizabeth –Beso mi mano, salpicándola de baba.
El noto que a mi me dio asco su ”pequeño” beso, su expresión lo decía, se dio media vuelta y se fue.
=2=
El conde Leonard jamás regreso, bueno, sus sirvientes seguían conmigo.
Podía sentir tranquilidad en mi interior, con su ausencia mi casa era mucho mejor.
¡¡Eloísa!! Grite desde mi habitación, esperando a que la muchacha llegara. Quería ducharme, lo necesitaba.
—Lo siento por demorarme, señorita —Se disculpo-, es que estaba preparando el…
—No importa, Eloísa, todo esta bien –Le sonreí.
—Entonces ya le pongo la bañera –Me devolvió la sonrisa.
—No se que haría sin ustedes –Le comente, mientras ponía la ducha.
—Pero si nosotros solo somos sus sirvientes…
—No, son mi familia desde que tengo 12 años.
—Y ahora la señorita tiene 16 amaneceres, es todo una dama.
—Eso es lo que mas quisiera. Mis compañeras de clase dicen que soy una chiquilla estúpida.
—No lo es. Usted ya es muy madura, es muy hermosa y sus partes se han desarrollado.
—Gracias, Eloisa.
—No importa, señorita. Ahora me retiro para que pueda bañarse.
—Gracias…
Ella cerro la puerta y me quite la ropa sin pensarlo, meti mis pies lentamente y cerre los ojos ya dentro de la bañera. Yo como soy un poco tonta, no había cerrado la puerta del balcón, pero no me importo y segui con lo mio.
Pasaron los minutos, y empezaba a sentir que me miraban, volteaba para todos lados y no había nada, hasta que…
Continuara...
Prologo

Sintiendo aquel dolor inmenso dentro de mi, decidí irme lejos de mi hogar.
Me encontraba sola, era de aquellas doncellas solitarias en la ciudad, de las que se encontraban indefensas pidiendo limosna para pedir posada en algún lugar, o en ocasiones, para comer.
Pero… al encontrarme sola en el mundo, se acerco aquel enmascarado de pelo perfecto, dándome la ayuda que necesitaba. Casi nunca lo veía, era muy extraño.
Jamás llegue a ver su rostro, pero estoy segura de que algún día lo hare.
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